Saber Escuchar

TeKiero profundiza la virtud de saber escuchar, una virtud que se practica tan poco, porque escuchar es atender de forma diligente la necesidad contextual de lo que oyes, es también permitir que quien habla pueda desahogar su interior sin interferir con palabras vanas.

Saber escuchar

Hay una reflexión muy adecuada que quisiera dejar a consideración de todos los lectores del Blog del Amor: se trata de una anécdota que retrata el sentido verdadero de saber escuchar:

“Caminaba con mi padre cuando nos detuvimos en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
– Además del cantar de los pájaros, ¿Escuchas algo más?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
– Estoy escuchando el ruido de una carreta.
Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre:
– ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aun no la vemos?
Entonces mi padre respondió:
– Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace.”

Creo que no merece mayor comentario. Cuando vemos personas que hablan sin parar, que interrumpen a los demás, que no saben escuchar, que sólo presumen de lo que tienen o de lo que saben, recuerdo la sabiduría de ese hombre diciendo “Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace.”

Finalmente hay una frase célebre que dice:

“La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas”.
Saber escuchar es definitivamente una virtud que todos debemos aprender a estimular para que crezca, los malos entendidos, las dudas, las falsas conjeturas suelen provenir de una marcada falta de atención a lo que los demás manifiestan. Saber escuchar es dentro de la relación sentimental, pieza fundamental.

Escrito por Lisy, el 29 diciembre 2013.

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