Quien ríe al último ríe mejor

A lo largo de una relación se deben mantener el control de los ánimos, especialmente cuando de eso depende el bienestar de los más pequeños, hasta que llega un momento en que es mejor la distancia definitiva… quien ríe al último… ríe mejor!

Toda situación por intolerable que parezca debe ser manejada desde un punto de vista de “balanza” los arrebatos o actitudes inmaduras sólo garantizan volver ciertas situaciones insostenibles.

Quién ríe al último!

Un ser humano que aquilata y se preocupa por sus hijos sabe tomar decisiones que les beneficien y de esa manera no herirlos innecesariamente.

Toda separación es dura y traumática, especialmente cuando la decepción y el desencanto han venido minando la relación. Por eso cuando existen hijos de por medio se debe considerar lo siguiente:

  • Estamos actuando protegiéndolos de la agresión de circunstancias como pobreza, pleitos, angustias, traumas; o simplemente estamos haciendo lo que nos da la gana para satisfacernos?
  • Somos conscientes de que tendremos que darles cuenta de nuestros actos cuando crezcan y nos pregunten sobre la razón de la separación?
  • Estamos atendiendo la felicidad global de la familia o sólo siendo egoístas?
  • Qué rumbo tomaremos después de la separación y sobre todo estarán ellos bien en todo sentido?
  • Es la razón de la separación una realidad o sólo un pretexto porque no somos capaces de rescatar nuestra relación?
  • Hemos hablado con la verdad a nuestros hijos o sólo hemos fingido para no herirles?

Debemos recordar que nuestra paz espiritual es la de ellos también, un hogar se construye cada día y es responsabilidad de los dos, si uno de los dos se aleja de los suyos no puede exigir nada al final.

El sacrificio de soportar momentos duros o sufrimiento por la actitud descontrolada de la pareja debe durar sólo lo necesario hasta poder inteligentemente salir adelante sin que los inocentes se vean perjudicados.

No se puede justificar continuar relaciones dañinas o alienantes que nos llenen de vergüenza por los hijos, ya que es mejor una persona que se sepa valorar que un padre de familia amargado y desestimado por la intransigencia y maltrato de la pareja. Los hijos aprenden de nuestros actos y no de nuestras palabras!!

La familia se alimenta cada día de cada pequeño gesto que los padres por igual provean… ambos deben dedicar tiempo a atender las necesidades globales de sus hijos, deben complementarse en función de hacer crecer la armonía y la comprensión. Deben dialogar y llegar a acuerdos convenientes para todos, y estar dispuestos a hacer lo necesario por mucho que cueste… Si uno de los dos no practica una conducta acorde a su papel,  puede decir su cónyuge… quien ríe al último… ríe mejor!! ya que al final quien se queda con los hijos es quien los merece.

Escrito por Lisy, el 10 enero 2014.

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