Controlando la irritabilidad

Sin duda, todos tenemos esos momentos en los que quisiéramos decir dos o tres verdades, pero qué sucede si nos acostumbramos a enojarnos por cosas tan insignificantes…?

Controlando la irritabilidad

Definitivamente todo cambia, especialmente cuando nos enfrentamos ante algo que no esperábamos, y entonces la decepción, suele disparar un exceso de hostilidad que surge casi instintivamente y no solo contra alguien que nos haya defraudado sino contra los demás, seres circunstanciales a lo largo del día…

Es normal, cuesta mucho tiempo el alcanzar nuevamente la armonía interna, pero de apoco se puede conseguir… algo que puede ser muy útil es evitar conversar de lo que nos incomoda, únicamente cuando se trate de terapia psicológica, redundar en un tema desagradable solo trae mal carácter, despotismo y hasta antipatía con todos.

Otra manera extraordinaria de lidiar con una situación desagradable sin fastidiar a los demás, es dejando claro a las personas de antemano que comprendan cualquier actitud hostil de nuestra parte, esto ayuda enormemente y permite absoluta comprensión porque por lo general evitamos así malos entendidos.

Los viajes tiene un efecto relajante y sedativo, realizar un viaje a un lugar que nos mantenga retirados de el problema o ‘persona problema’ es de gran ayuda. Al contrario de lo que se piensa, el alcohol, o caer en situaciones reprochables y denigrantes solo alentará malos hábitos que degenerarán en que los seres que nos aprereciaban se retiren del entorno, y finalmente solo quedarán aquellos que saquen provecho de nuestra situación.

Escrito por Lisy, el 29 diciembre 2013.

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